jueves, 16 de diciembre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
FORMACIÓN DE USUARIOS-ESTUDIO DE USUARIOS.
“un proceso permanente que reúne, organiza, coordina y controla los procesos, productos y servicios de información de una institución para responder de forma congruente con las circunstancias y necesidades de información de los usuarios” (Garmendia, 2003). La clave entonces, se encuentra determinada por las necesidades de información del usuario que se ven afectadas por factores internos y externos a éstos y, que orientan su comportamiento informativo. Es él quien marca la pauta del modelo institucional orientado al cliente. La gestión de la información deberá contemplar estudios de usuarios para determinar esos factores y definir las estrategias a seguir para brindar la información requerida. Bajo este esquema la gestión de la información necesita del diagnóstico de la situación actual permitiendo el redescubrimiento del usuario para ubicarlo de acuerdo con sus conocimientos y hábitos en el uso de la información. Dicho diagnóstico identificará la pertinencia o no de realizar programas de alfabetización en información así como determinar a quienes se dirigirán dichos programas, el por qué y para qué requiere esa persona tal preparación. También orientará el cómo, cuándo y dónde se realizarán los programas de forma que se conviertan en aprendizajes significativos para todos los usuarios. De esta manera, se están cubriendo diversos aspectos que engloban una visión amplia de la situación que se tiene, el cómo funciona, el cómo se pretende que funcione, así como los resultados esperados. Este estudio es permanente ya que mejorar los procesos depende en mucho de observar los cambios y dar respuesta a ellos traduciéndolos en oportunidades. El gestor de la información se ocupará de analizar los aspectos planteados y estructurar propuestas integrales que brinden al usuario la oportunidad de desarrollar estrategias que orienten la formulación clara de sus necesidades reales de información, así como la instrucción requerida para el uso de fuentes y servicios disponibles. Finalmente incluirá la capacitación del cliente para hacer más eficiente la presentación de la información con conciencia del valor social de ésta y aprovechando la motivación y conocimientos que tenga sobre el tema.
La gestión confiere gran valor a la organización y uso estratégico de la información a través del aprendizaje organizacional. Esto significa que el gestor debe estar en la capacidad de percibir, interpretar, convertir y procesar información significativa para escoger entre las alternativas y formular una guía de acción. Este profesional es multidisciplinario y especializado, conocedor del entorno y comprometido con la organización. Una organización inteligente lleva a cabo la planificación estratégica de las actividades a realizar con el personal y con el usuario. Mercadea sus servicios y productos para dar a conocer lo que ofrece la institución. Esto, cuidando siempre la calidad al dar valor agregado a dichos servicios y productos y empoderando la unidad de información dentro de la organización por medio de proyectos creativos, proactivos e innovadores.
En el entorno planteado, la cultura de aprendizaje, los hábitos de investigación y la cultura informacional compromete a enterarse sobre la organización, la competencia, las nuevas tecnologías, los clientes y todo el entorno. Esto genera un proceso valioso en el cual se aprovechan los conocimientos de cada miembro de la unidad ya que ellos crean la información al desempeñarse en sus labores diarias y al exteriorizar sus experiencias dan valor agregado a los procesos, productos y servicios.
Los aportes de dos autoras: una de ellas es la Lic. en Bibliotecología y Ciencias de la Información Lovania Garmendia Bonilla, quien es autora del artículo: “La alfabetización informacional como estímulo investigativo: Una estrategia en la gestión de la información y el conocimiento”, publicado en la Revista electrónica Biblios.
En él, la autora toma como concepto central la idea de la alfabetización informacional, es decir, “el todo del ciclo de la información que va desde la búsqueda de datos, pasando por el uso de la información y finalizando con la generación y distribución de conocimientos”.
En un contexto como el actual en el que hay sobreabundancia de datos y donde los soportes de la información son variados, se requiere cada vez más que los sujetos cuenten con estrategias adecuadas para la selección y manejo de la información. Así por ejemplo, para estudiantes universitarios e investigadores se torna sumamente necesario contar tanto con información valedera como con la habilidad para saber analizarla y evaluarla. En este sentido, se halla el papel central del profesional de la información, asesorando y brindando orientación.
Tanto para la toma de decisiones como para la resolución de problemas, el correcto acceso a la información incide positivamente en la vida cotidiana de las personas, según expresa la autora.
Agrega que la “alfabetización informacional” suele aludir a la alfabetización literaria, a la bibliotecaria y a la informática. Describe las condiciones en que debe darse el acercamiento del usuario a la información a fin de facilitarlo, como también las características que debería reunir el profesional de la información.
La alfabetización informacional implica un aprendizaje integral, gradual y constante de estrategias de búsqueda, localización, análisis y difusión de la información para la generación de nuevo conocimiento.
La otra autora, que les proponemos compartir sus aportes es, Patricia Hernández Salazar, integrante del Centro Universitaria de Investigaciones de investigaciones Bibliotecológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Patricia Hernández Salazar nos plantea pensar en el desarrollo de programas de formación de usuarios cuyos puntos de partida sean, los estudios de usuarios.
La autora pretende establecer la relación que existe entre los estudios y la formación de usuarios. Lo hace a través del abordaje de tres temas:
Los estudios, su definición y objetivos.
La formación de usuarios
Ejemplos de aplicación de estudios de usuarios para diseñar experiencias de FU.
EL diseñar programas de formación, y realizar estudios de usuarios antes de tomar cualquier decisión acerca de los objetivos y contenidos que deberían contener. Permiten definir las características de las comunidades que utilizan (o eventualmente utilizarán) los recursos de información, entre estas características están, sus necesidades de información, las actividades que realiza para cubrir esas necesidades (comportamiento en la búsqueda y recuperación de información), si está satisfecho con los servicios ofrecidos y su percepción acerca de cierta biblioteca y/o de los profesionales de la información (actitud). Por lo que se convierten en la base para la planeación de cualquier actividad dentro de una unidad de información, desde el desarrollo de colecciones hasta la formación de usuarios.
Este objetivo nos ubica en el ciclo de producción de conocimiento, el cual va generando preguntas que el usuario se tiene que hacer y a los que nosotros los bibliotecólogos, daremos respuesta a partir de hacer estudios de usuarios, a saber:
Usuario Estudios
¿Qué necesito? Necesidades de información
¿Cómo obtengo lo que necesito? Comportamiento en la búsqueda de información
De la respuesta a las preguntas del usuario podremos derivar los objetivos específicos de los estudios de usuarios:
1. Determinar las necesidades de información. Entendiendo a una necesidad de información como una condición en la cual un sujeto requiere cierta información para lograr un propósito de uso genuino o verdadero. Tenemos que este tipo de estudios identifican básicamente las características de las fuentes primarias que requiere una comunidad de usuarios.
Entre los datos que se deben recabar están: objetivo de uso; disciplina; tema o especialidad; nivel de profundidad en el tema; tipo de fuente primaria (libro, artículo de publicación periódica, memorias, etc.); cobertura temporal; cobertura regional; soporte; actividad principal; y manejo del lenguaje; entre otros.
2. Identificar el comportamiento del usuario durante la búsqueda y la recuperación de información. El comportamiento en la búsqueda representa cualquier actividad o conjunto de actividades que realiza un sujeto para obtener la fuente que satisfaga una necesidad de información. De este tipo de estudio se derivan las necesidades de formación, las cuales proveen datos para elaborar programas de formación de usuarios. Algunas de las características que se incluyen son: disciplina; tema o especialidad; tipo de fuente secundaria; tipo de fuente terciaria; experiencia en el uso de fuentes primarias, secundarias y/o terciarias; conciencia de la diversidad de fuentes primarias, secundarias y/o terciarias y de los servicios de información; servicios utilizados; canales de comunicación (formales e informales); puntos de acceso; y tipo de búsqueda (personal o delegada).
3. Evaluar la satisfacción del usuario. Para medir la satisfacción es imprescindible haber realizado los estudios de necesidades de información y de comportamiento en la búsqueda. De tal manera que si hacemos una comparación entre las fuentes y servicios que ofrecemos y lo que requiere y hace el usuario,tendremos una primera evaluación de su satisfacción.
Estos estudios requieren captar información sobre:
Usuario Estudios
¿Qué recursos debo usar? Necesidades de información
¿Cómo debo usar los recursos? Comportamiento en la búsqueda de información
¿Obtuve la información que necesitaba?
(Rogers, 1994)
Satisfacción de usuario
¿Cómo me siento ante los bibliotecarios y las unidades de información?
Actitud
• Colecciones: oportunidad; relevancia; pertinencia; disponibilidad; y accesibilidad.
• Servicios: amabilidad; apoyo del bibliotecario; horario, oportunidad; y atención.
• Instalaciones: iluminación; ventilación; ruido; espacios; ubicación física; y señalización, entre otros.
• Equipo: apoyo del bibliotecario; actualidad; disponibilidad; y accesibilidad.
• Mobiliario: ergonomía; estado; y dimensiones.
4. Determinar la actitud del usuario hacia la unidad o especialista de la información.
Nuevamente empezamos por delimitar el concepto de actitud, y tenemos que: Es una forma característica del individuo de responder ante un objeto, [sujeto] o situación. Se basa en su experiencia y conduce a cierto comportamiento o a la expresión de ciertas opiniones (Disponible en www.monografías.com/rabajos16/ diccionario-comunicación/diccionario-comunicación.html Consulta: 23 enero 2007)
El servicio y el trato que les hemos dado a nuestras comunidades de usuarios crean su forma de respondernos. En la literatura sobre los estudios de usuarios, existen muy pocos que se han dedicado a este aspecto, sin embargo, se consideran de suma importancia para identificar todas sus características, lo que nos llevará a comprenderlos mejor.
Entre los datos que se deben tener claros están: manejo del lenguaje; atención (por parte del especialista); características del especialista de información (seguridad, amabilidad, y aspecto físico); empatía; y si le ofrece apoyo.
Los estudios de actitud tienen una relación estrecha con los de satisfacción, un usuario satisfecho tendrá una actitud positiva hacia la unidad, servicio o especialista de la información.
3. FORMACIÓN DE USUARIOS
Para poder identificar las posibles aplicaciones de los estudios de usuarios a la formación de usuarios, es menester establecer tanto su definición como el proceso para desarrollar experiencias de formación. La formación puede entenderse desde dos perspectivas, una que se circunscribe a un proceso bibliotecario y otra que la concibe como uno didáctico. La primera perspectiva nos define a la formación como un proceso de transmisión lineal de conocimientos, del bibliotecario al usuario, el especialista de información “enseña” al sujeto los conocimientos necesarios para utilizar tal o cual fuente o servicio de información, sin precisar si el sujeto lo requiere o no. Más aún, el bibliotecario enseña tal como a él lo aprendió durante su formación profesional, este tipo de formación responde a las necesidades de la biblioteca y el programa es diseñado directamente en la biblioteca.
Por otro lado, ver a la formación como un proceso didáctico, hace que sea uno en el que se diferencian perfectamente los fenómenos aprendizaje y enseñanza. El bibliotecólogo o especialista de información pretende que un usuario aprenda y no enseñarle, esta perspectiva considera las necesidades de los usuarios.
De acuerdo con esta perspectiva se requiere ubicar y seguir una tendencia pedagógica, y una de psicología del aprendizaje, para definir el proceso de formación. La elaboración del programa debería ser producto de un equipo de trabajo en el que se integren además de los bibliotecólogos, pedagogos, especialistas en comunicación, entre otros profesionistas.
3.1 DEFINICIÓN DE FORMACIÓN
De acuerdo con lo apuntado anteriormente, la idea de formación aquí expuesta deriva de la idea pedagógica que señala hacia la necesidad de los sujetos de cubrir carencias cognitivas para lograr un estado de equilibrio o felicidad. Una persona percibe una desestabilización en su estructura cognoscitiva a partir de una ruptura en su cadena de conocimientos, la cual se transforma en una carencia de conocimiento; para tratar de cubrirla busca los conocimientos pertinentes.
Esta búsqueda se transforma en aprendizajes, entra aquí la aportación de la teoría cognoscitiva del aprendizaje, que nos dice que el sujeto debe aprehender un nuevo conocimiento, acomodarlo y asimilarlo, de esta manera se logra la estabilización de su acervo de conocimientos, a la asimilación de un nuevo aprendizaje dentro de una estructura cognoscitiva previa se le denomina aprendizaje significativo.
La estabilización es meramente temporal ya que un sujeto se vive entre rupturas y reparaciones cognitivas.
De estas dos perspectivas, la formación a partir de una necesidad individual y la generación de aprendizajes significativos deriva la definición de formación de usuarios, y es:
[...] el proceso de intercambio de experiencias o saberes significativos sobre el uso de la información, con el fin de que la persona que la usa, de acuerdo con su proceso cognoscitivo, perciba la importancia de la información y adquiera formas de saber hacer o de resolver problemas relacionados con el acceso y uso de la información. (Hernández Salazar, 1998).
Esta definición apunta directamente a la necesidad de identificar las características de la persona que será formada, a partir de estas características es que se diseñará un programa de formación. Asimismo, señala que es un intercambio, éste se tendrá que dar entre la persona a ser formada y la que formará. Para lograr este intercambio se refuerza la idea que el formador tendrá que conocer al formante.
Pero ¿qué tiene que identificar? Y ¿cómo? Entra aquí la relación entre los estudios y la formación de usuarios. Para diseñar un programa de formación se Requie re determinar las características que se incluyen en los dos primeros tipos de estudios usuarios, los que cubren los objetivos de detectar las necesidades de información y los que identifican el comportamiento durante la búsqueda y la recuperación de las fuentes que cubren esas necesidades. Sin embargo, el que está más directamente relacionado es el segundo, pues a partir de establecer las actividades que realiza para obtener la información que necesita, sabremos qué está haciendo bien y qué le falta hacer, es decir, en qué requiere ser formado.
Las necesidades de información son importantes porque dependiendo de la fuente primaria que use (o no) se identifica la fuente secundaria a la que tendría que recurrir.
Una frase que ha tomado fuerza son los programas o experiencias sobre el desarrollo de habilidades informativas, de acuerdo con el referente teórico de formación de usuarios arriba anotado, estas habilidades pueden ser contenidos específicos dentro del gran proceso de formación. Cabe pues, delimitar someramente su definición, así como enumerarlas.
Las habilidades informativas son las destrezas que posibilitan a un individuo el manejo y uso eficiente de la información, se agrupan de acuerdo con las etapas para realizar una investigación, que son:
1. Definir su necesidad de información
• Plantear un problema o tema de interés.
• Formular una necesidad de información derivada de ese problema.
• Analizarla.
2. Recuperar información
• Diseñar estrategias de búsqueda.
• Identificar los recursos de información que correspondan a la búsqueda
planteada.
• Localizar físicamente los recursos.
3. Evaluar la información
• Examinar los recursos.
• Rechazar los que no incluyan información pertinente.
• Seleccionar el recurso más adecuado para cubrir su necesidad.
4. Organizar la información
• Registrarla.
• Almacenarla
5. Sintetizar la información
• Interpretarla.
• Analizarla.
6. Comunicar la información
• Presentar los resultados de todo el proceso.
• Desarrollar habilidades de escritura general.
• Escribir cualquier producto escolar.
• Preparar referencias bibliográficas*.
FUENTE:
· Revista General de Información y Documentación 113 2007, 17, núm. 2 103-121
· Patricia Hernández. La relación entre los estudios y la formación de usuarios de la información.
La gestión confiere gran valor a la organización y uso estratégico de la información a través del aprendizaje organizacional. Esto significa que el gestor debe estar en la capacidad de percibir, interpretar, convertir y procesar información significativa para escoger entre las alternativas y formular una guía de acción. Este profesional es multidisciplinario y especializado, conocedor del entorno y comprometido con la organización. Una organización inteligente lleva a cabo la planificación estratégica de las actividades a realizar con el personal y con el usuario. Mercadea sus servicios y productos para dar a conocer lo que ofrece la institución. Esto, cuidando siempre la calidad al dar valor agregado a dichos servicios y productos y empoderando la unidad de información dentro de la organización por medio de proyectos creativos, proactivos e innovadores.
En el entorno planteado, la cultura de aprendizaje, los hábitos de investigación y la cultura informacional compromete a enterarse sobre la organización, la competencia, las nuevas tecnologías, los clientes y todo el entorno. Esto genera un proceso valioso en el cual se aprovechan los conocimientos de cada miembro de la unidad ya que ellos crean la información al desempeñarse en sus labores diarias y al exteriorizar sus experiencias dan valor agregado a los procesos, productos y servicios.
Los aportes de dos autoras: una de ellas es la Lic. en Bibliotecología y Ciencias de la Información Lovania Garmendia Bonilla, quien es autora del artículo: “La alfabetización informacional como estímulo investigativo: Una estrategia en la gestión de la información y el conocimiento”, publicado en la Revista electrónica Biblios.
En él, la autora toma como concepto central la idea de la alfabetización informacional, es decir, “el todo del ciclo de la información que va desde la búsqueda de datos, pasando por el uso de la información y finalizando con la generación y distribución de conocimientos”.
En un contexto como el actual en el que hay sobreabundancia de datos y donde los soportes de la información son variados, se requiere cada vez más que los sujetos cuenten con estrategias adecuadas para la selección y manejo de la información. Así por ejemplo, para estudiantes universitarios e investigadores se torna sumamente necesario contar tanto con información valedera como con la habilidad para saber analizarla y evaluarla. En este sentido, se halla el papel central del profesional de la información, asesorando y brindando orientación.
Tanto para la toma de decisiones como para la resolución de problemas, el correcto acceso a la información incide positivamente en la vida cotidiana de las personas, según expresa la autora.
Agrega que la “alfabetización informacional” suele aludir a la alfabetización literaria, a la bibliotecaria y a la informática. Describe las condiciones en que debe darse el acercamiento del usuario a la información a fin de facilitarlo, como también las características que debería reunir el profesional de la información.
La alfabetización informacional implica un aprendizaje integral, gradual y constante de estrategias de búsqueda, localización, análisis y difusión de la información para la generación de nuevo conocimiento.
La otra autora, que les proponemos compartir sus aportes es, Patricia Hernández Salazar, integrante del Centro Universitaria de Investigaciones de investigaciones Bibliotecológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Patricia Hernández Salazar nos plantea pensar en el desarrollo de programas de formación de usuarios cuyos puntos de partida sean, los estudios de usuarios.
La autora pretende establecer la relación que existe entre los estudios y la formación de usuarios. Lo hace a través del abordaje de tres temas:
Los estudios, su definición y objetivos.
La formación de usuarios
Ejemplos de aplicación de estudios de usuarios para diseñar experiencias de FU.
EL diseñar programas de formación, y realizar estudios de usuarios antes de tomar cualquier decisión acerca de los objetivos y contenidos que deberían contener. Permiten definir las características de las comunidades que utilizan (o eventualmente utilizarán) los recursos de información, entre estas características están, sus necesidades de información, las actividades que realiza para cubrir esas necesidades (comportamiento en la búsqueda y recuperación de información), si está satisfecho con los servicios ofrecidos y su percepción acerca de cierta biblioteca y/o de los profesionales de la información (actitud). Por lo que se convierten en la base para la planeación de cualquier actividad dentro de una unidad de información, desde el desarrollo de colecciones hasta la formación de usuarios.
Este objetivo nos ubica en el ciclo de producción de conocimiento, el cual va generando preguntas que el usuario se tiene que hacer y a los que nosotros los bibliotecólogos, daremos respuesta a partir de hacer estudios de usuarios, a saber:
Usuario Estudios
¿Qué necesito? Necesidades de información
¿Cómo obtengo lo que necesito? Comportamiento en la búsqueda de información
De la respuesta a las preguntas del usuario podremos derivar los objetivos específicos de los estudios de usuarios:
1. Determinar las necesidades de información. Entendiendo a una necesidad de información como una condición en la cual un sujeto requiere cierta información para lograr un propósito de uso genuino o verdadero. Tenemos que este tipo de estudios identifican básicamente las características de las fuentes primarias que requiere una comunidad de usuarios.
Entre los datos que se deben recabar están: objetivo de uso; disciplina; tema o especialidad; nivel de profundidad en el tema; tipo de fuente primaria (libro, artículo de publicación periódica, memorias, etc.); cobertura temporal; cobertura regional; soporte; actividad principal; y manejo del lenguaje; entre otros.
2. Identificar el comportamiento del usuario durante la búsqueda y la recuperación de información. El comportamiento en la búsqueda representa cualquier actividad o conjunto de actividades que realiza un sujeto para obtener la fuente que satisfaga una necesidad de información. De este tipo de estudio se derivan las necesidades de formación, las cuales proveen datos para elaborar programas de formación de usuarios. Algunas de las características que se incluyen son: disciplina; tema o especialidad; tipo de fuente secundaria; tipo de fuente terciaria; experiencia en el uso de fuentes primarias, secundarias y/o terciarias; conciencia de la diversidad de fuentes primarias, secundarias y/o terciarias y de los servicios de información; servicios utilizados; canales de comunicación (formales e informales); puntos de acceso; y tipo de búsqueda (personal o delegada).
3. Evaluar la satisfacción del usuario. Para medir la satisfacción es imprescindible haber realizado los estudios de necesidades de información y de comportamiento en la búsqueda. De tal manera que si hacemos una comparación entre las fuentes y servicios que ofrecemos y lo que requiere y hace el usuario,tendremos una primera evaluación de su satisfacción.
Estos estudios requieren captar información sobre:
Usuario Estudios
¿Qué recursos debo usar? Necesidades de información
¿Cómo debo usar los recursos? Comportamiento en la búsqueda de información
¿Obtuve la información que necesitaba?
(Rogers, 1994)
Satisfacción de usuario
¿Cómo me siento ante los bibliotecarios y las unidades de información?
Actitud
• Colecciones: oportunidad; relevancia; pertinencia; disponibilidad; y accesibilidad.
• Servicios: amabilidad; apoyo del bibliotecario; horario, oportunidad; y atención.
• Instalaciones: iluminación; ventilación; ruido; espacios; ubicación física; y señalización, entre otros.
• Equipo: apoyo del bibliotecario; actualidad; disponibilidad; y accesibilidad.
• Mobiliario: ergonomía; estado; y dimensiones.
4. Determinar la actitud del usuario hacia la unidad o especialista de la información.
Nuevamente empezamos por delimitar el concepto de actitud, y tenemos que: Es una forma característica del individuo de responder ante un objeto, [sujeto] o situación. Se basa en su experiencia y conduce a cierto comportamiento o a la expresión de ciertas opiniones (Disponible en www.monografías.com/rabajos16/ diccionario-comunicación/diccionario-comunicación.html Consulta: 23 enero 2007)
El servicio y el trato que les hemos dado a nuestras comunidades de usuarios crean su forma de respondernos. En la literatura sobre los estudios de usuarios, existen muy pocos que se han dedicado a este aspecto, sin embargo, se consideran de suma importancia para identificar todas sus características, lo que nos llevará a comprenderlos mejor.
Entre los datos que se deben tener claros están: manejo del lenguaje; atención (por parte del especialista); características del especialista de información (seguridad, amabilidad, y aspecto físico); empatía; y si le ofrece apoyo.
Los estudios de actitud tienen una relación estrecha con los de satisfacción, un usuario satisfecho tendrá una actitud positiva hacia la unidad, servicio o especialista de la información.
3. FORMACIÓN DE USUARIOS
Para poder identificar las posibles aplicaciones de los estudios de usuarios a la formación de usuarios, es menester establecer tanto su definición como el proceso para desarrollar experiencias de formación. La formación puede entenderse desde dos perspectivas, una que se circunscribe a un proceso bibliotecario y otra que la concibe como uno didáctico. La primera perspectiva nos define a la formación como un proceso de transmisión lineal de conocimientos, del bibliotecario al usuario, el especialista de información “enseña” al sujeto los conocimientos necesarios para utilizar tal o cual fuente o servicio de información, sin precisar si el sujeto lo requiere o no. Más aún, el bibliotecario enseña tal como a él lo aprendió durante su formación profesional, este tipo de formación responde a las necesidades de la biblioteca y el programa es diseñado directamente en la biblioteca.
Por otro lado, ver a la formación como un proceso didáctico, hace que sea uno en el que se diferencian perfectamente los fenómenos aprendizaje y enseñanza. El bibliotecólogo o especialista de información pretende que un usuario aprenda y no enseñarle, esta perspectiva considera las necesidades de los usuarios.
De acuerdo con esta perspectiva se requiere ubicar y seguir una tendencia pedagógica, y una de psicología del aprendizaje, para definir el proceso de formación. La elaboración del programa debería ser producto de un equipo de trabajo en el que se integren además de los bibliotecólogos, pedagogos, especialistas en comunicación, entre otros profesionistas.
3.1 DEFINICIÓN DE FORMACIÓN
De acuerdo con lo apuntado anteriormente, la idea de formación aquí expuesta deriva de la idea pedagógica que señala hacia la necesidad de los sujetos de cubrir carencias cognitivas para lograr un estado de equilibrio o felicidad. Una persona percibe una desestabilización en su estructura cognoscitiva a partir de una ruptura en su cadena de conocimientos, la cual se transforma en una carencia de conocimiento; para tratar de cubrirla busca los conocimientos pertinentes.
Esta búsqueda se transforma en aprendizajes, entra aquí la aportación de la teoría cognoscitiva del aprendizaje, que nos dice que el sujeto debe aprehender un nuevo conocimiento, acomodarlo y asimilarlo, de esta manera se logra la estabilización de su acervo de conocimientos, a la asimilación de un nuevo aprendizaje dentro de una estructura cognoscitiva previa se le denomina aprendizaje significativo.
La estabilización es meramente temporal ya que un sujeto se vive entre rupturas y reparaciones cognitivas.
De estas dos perspectivas, la formación a partir de una necesidad individual y la generación de aprendizajes significativos deriva la definición de formación de usuarios, y es:
[...] el proceso de intercambio de experiencias o saberes significativos sobre el uso de la información, con el fin de que la persona que la usa, de acuerdo con su proceso cognoscitivo, perciba la importancia de la información y adquiera formas de saber hacer o de resolver problemas relacionados con el acceso y uso de la información. (Hernández Salazar, 1998).
Esta definición apunta directamente a la necesidad de identificar las características de la persona que será formada, a partir de estas características es que se diseñará un programa de formación. Asimismo, señala que es un intercambio, éste se tendrá que dar entre la persona a ser formada y la que formará. Para lograr este intercambio se refuerza la idea que el formador tendrá que conocer al formante.
Pero ¿qué tiene que identificar? Y ¿cómo? Entra aquí la relación entre los estudios y la formación de usuarios. Para diseñar un programa de formación se Requie re determinar las características que se incluyen en los dos primeros tipos de estudios usuarios, los que cubren los objetivos de detectar las necesidades de información y los que identifican el comportamiento durante la búsqueda y la recuperación de las fuentes que cubren esas necesidades. Sin embargo, el que está más directamente relacionado es el segundo, pues a partir de establecer las actividades que realiza para obtener la información que necesita, sabremos qué está haciendo bien y qué le falta hacer, es decir, en qué requiere ser formado.
Las necesidades de información son importantes porque dependiendo de la fuente primaria que use (o no) se identifica la fuente secundaria a la que tendría que recurrir.
Una frase que ha tomado fuerza son los programas o experiencias sobre el desarrollo de habilidades informativas, de acuerdo con el referente teórico de formación de usuarios arriba anotado, estas habilidades pueden ser contenidos específicos dentro del gran proceso de formación. Cabe pues, delimitar someramente su definición, así como enumerarlas.
Las habilidades informativas son las destrezas que posibilitan a un individuo el manejo y uso eficiente de la información, se agrupan de acuerdo con las etapas para realizar una investigación, que son:
1. Definir su necesidad de información
• Plantear un problema o tema de interés.
• Formular una necesidad de información derivada de ese problema.
• Analizarla.
2. Recuperar información
• Diseñar estrategias de búsqueda.
• Identificar los recursos de información que correspondan a la búsqueda
planteada.
• Localizar físicamente los recursos.
3. Evaluar la información
• Examinar los recursos.
• Rechazar los que no incluyan información pertinente.
• Seleccionar el recurso más adecuado para cubrir su necesidad.
4. Organizar la información
• Registrarla.
• Almacenarla
5. Sintetizar la información
• Interpretarla.
• Analizarla.
6. Comunicar la información
• Presentar los resultados de todo el proceso.
• Desarrollar habilidades de escritura general.
• Escribir cualquier producto escolar.
• Preparar referencias bibliográficas*.
FUENTE:
· Revista General de Información y Documentación 113 2007, 17, núm. 2 103-121
· Patricia Hernández. La relación entre los estudios y la formación de usuarios de la información.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
DÍA DEL BIBLIOTECARIO

El dia lunes 13 de septiembre, la Biblioteca permanecerá cerrada con motivo del "Día del Bibliotecario" (Decreto 3114 del 28/4/1965)
Esta celebración corresponde al día 13 de septiembre de 1810, fecha en que apareció en la Gazeta de Buenos Aires, un artículo titulado "Educación", firmado con el seudónimo Veritas, y casi con certeza redactado por el Dr. Mariano Moreno.
En la nota se exhortaba a numerosos patriotas a la donación de libros e informaba acerca de la orden de la Primera Junta de Gobierno de la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, después transformada en Biblioteca Nacional, por lo cual esta fecha reviste, sin lugar a dudas, un gran valor histórico y cultural.
El Día del Bibliotecario fue establecido en la Argentina por el Congreso de Bibliotecarios reunidos en Santiago del Estero en el año 1942 e instituido a nivel nacional, hace cincuenta años, mediante sanción del Decreto N° 17.650/54, como homenaje a los bibliotecarios.
El oficio del bibliotecario se encuentra indisolublemente unido al origen del libro como producto cultural que contiene el registro gráfico del conocimiento y como medio de comunicación a largo plazo. En el primer caso encontramos al bibliotecario como guardián de libros y, en el segundo, como su organizador, proveedor y facilitador, por consiguiente, como profundo conocedor de sus contenidos, dando como resultado dos extremos entre los que oscila el oficio: inquisidor y erudito.
Hernando Lopera, Bibliotecólogo.
Escuela Interamericana de Bibliotecología, Universidad de Antioquia.
En la nota se exhortaba a numerosos patriotas a la donación de libros e informaba acerca de la orden de la Primera Junta de Gobierno de la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, después transformada en Biblioteca Nacional, por lo cual esta fecha reviste, sin lugar a dudas, un gran valor histórico y cultural.
El Día del Bibliotecario fue establecido en la Argentina por el Congreso de Bibliotecarios reunidos en Santiago del Estero en el año 1942 e instituido a nivel nacional, hace cincuenta años, mediante sanción del Decreto N° 17.650/54, como homenaje a los bibliotecarios.
El oficio del bibliotecario se encuentra indisolublemente unido al origen del libro como producto cultural que contiene el registro gráfico del conocimiento y como medio de comunicación a largo plazo. En el primer caso encontramos al bibliotecario como guardián de libros y, en el segundo, como su organizador, proveedor y facilitador, por consiguiente, como profundo conocedor de sus contenidos, dando como resultado dos extremos entre los que oscila el oficio: inquisidor y erudito.
Hernando Lopera, Bibliotecólogo.
Escuela Interamericana de Bibliotecología, Universidad de Antioquia.
viernes, 3 de septiembre de 2010
viernes, 20 de agosto de 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
El rol del bibliotecario como mediador de la lectura
Aunque se asocie con imágenes de soledad y quietud, la lectura es una actividad eminentemente social. Detrás de cada lector hay una trama de relaciones sociales que hicieron que ese libro llegara a sus manos: el regalo de un amigo, la elección de un docente, la recomendación de un compañero y, por supuesto, la intervención de un bibliotecario que orientó la elección.
Por todo esto, el rol del bibliotecario resulta importantísimo como mediador entre los libros y los chicos. Invitar con pasión a la lectura siempre será mejor que los mandatos, los sermones o cualquier slogan. No olvidemos que los chicos tienden a imitar todo aquello que hacen los adultos a quienes admiran y quieren. En este sentido, algunas de nuestras actitudes pueden ser clave para despertar el deseo de leer:
.Afición a la lectura..Entusiasmo por comunicar esta afición..Capacidad para observar las reacciones de los lectores ante los diversos tipos de textos..Curiosidad por conocer los gustos y las preferencias de los lectores a través del diálogo..Interés por la literatura infantil y juvenil y cuanto contribuya a enriquecer su difusión.].Tratamiento individual y grupal del itinerario de lecturas..Disposición para leer, narrar, comentar y recomendar libros.
http://www.alfaguarainfantil.com.ar/guiabiblio/4.htm
El rol del bibliotecario en la Sociedad de la Información
Por. Juan Manuel Pineda
Sociedad de la InformaciónEn los últimos años se está viviendo lo que en la década del 60 algunos autores denominaban Sociedad del Conocimiento o Sociedad de la Información. Esto ocurrió debido a la evolución de la Sociedad Industrial, que producía bienes de consumo, a una sociedad dominada por la Información en todas las esferas de la vida humana.
La era industrial se caracterizaba por el uso del capital, el dinero y recursos tangibles. En el presente son la información y el conocimiento los recursos básicos y fundamentales. (Senn, 1992).
A. Cornella (1999) define a la Sociedad de Información "como una sociedad en que la información se usa intensivamente en la vida social, cultural, económica y política".
Para I. Núñez Paula (1999) "la Sociedad de la Información no es algo del futuro sino del presente, la sociedad ha sido definida como una sociedad en la que el desarrollo de los servicios, de la educación, de la cultura y de todas las esferas de las actividades de la vida humana, dependerán de la Información que se tenga y una sociedad que necesita que la mitad de la fuerza laboral este dedicada directamente a la gestión de la información. Esa es la sociedad de hoy y aún mas es la sociedad de siempre... "
Indicadores de la Sociedad de la Información
Podemos mencionar:
mayor cantidad de trabajadores de la Información,
nuevas tecnologías
aumento del PBI en el sector de la Información en países desarrollados
El nuevo rol del bibliotecólogo en la Sociedad de la InformaciónLos bibliotecólogos tienen en la actualidad una misión y un desafío muy importante en esta Sociedad de la Información que es, aprovechar la tecnología del mundo globalizado y reducir de alguna forma la brecha entre informados ricos e informados pobres, permitiendo que todos participen de la Sociedad de la Información, creando de este modo una cultura de individuos con capacidad de trabajar con información, para su desarrollo personal y profesional.
Para Teresa Márquez (1998) "el rol del bibliotecario, cada día transformado exige más capacidades y preparación, demanda acciones mayores de impacto y responsabilidad social."
"El bibliotecario se ha convertido en un agente social constructor de información dejando de ser aunque nunca lo fue un mero facilitador de libros y enciclopedias."
Con el advenimiento e incorporación de las nuevas tecnologías en actividades científicas y productivas, se han ido transformando los roles de los profesionales de la información, llegando a ser gestores de recursos de información e ingenieros de información. Estos nuevos roles cobran más protagonismo en organizaciones empresariales donde la adecuada gestión de la información permite decisiones acertadas por parte de los directivos.
El crecimiento explosivo de la información y del conocimiento y por ende de la documentación en las últimas décadas, ha incidido en que el rol del bibliotecólogo adquiera un papel preponderante en esta Sociedad de la Información, el mismo es actuar como "mediador" entre las fuentes documentales y los usuarios.
Para Chacón Alvarado (1998) la era de la información es todo un desafío para las bibliotecas y los bibliotecólogos. En la actualidad se siente hablar de biblioteca virtual, digital, biblioteca sin paredes, biblioteca electrónica. Esto lleva a una pregunta ¿Cuál es el papel del bibliotecólogo en esta maraña informativa?
Antes que nada se requiere de este profesional un cambio de actitud. El bibliotecólogo en la actualidad debe ser un experto en la manipulación y acceso a la información, capaz de traerla al usuario que la demande, desde cualquier punto que se la encuentre.
Su función ya no es solo de conservador y de celoso "guardián" del conocimiento como lo fue en el pasado, sino que ha pasado a ser un moderno profesional, encargado del tratamiento y gestión de la información, para satisfacer las necesidades informativas de la comunidad de usuarios a la cual sirve.
Este moderno profesional efectúa las siguientes funciones: recopila, administra, procesa, difunde y disemina la información necesaria para el progreso científico y técnico de la sociedad. Estas funciones las realiza tanto en soportes impresos como es el caso del libro o de otros soportes no librarios ya sean estos electrónicos, magnéticos, audiovisuales, sonoros etc. Actúa de nexo entre el mundo de la información y los usuarios reales y potenciales.
Además descubre y diagnóstica las necesidades de información de la comunidad a la cual sirve, creando servicios y productos de alta calidad, acordes al mercado de información actual.
Para acercarse al usuario y "ganar" a usuarios potenciales las modernas unidades de información utilizan herramientas de marketing, que le permitan hacer conocer los servicios y productos de información que brinda a su comunidad.
Su actividad varía de acuerdo a la institución en donde se encuentre desarrollando su trabajo ya sea en distintos tipos de bibliotecas, como documentalista, gestor o asesor de información en alguna empresa u organización.
Las nuevas tecnologías y las unidades de la información
La profesión bibliotecológica ha sufrido profundos cambios y transformaciones debido a la incorporación de las nuevas tecnologías a nuestras bibliotecas y unidades de información.
Para Paloma Portela (1998) " El impacto tecnológico en el sector de la información es abrumador. La aplicación de herramientas está siendo intensiva y punta de lanza para su uso en otras industrias y sectores, ese impacto afecta de manera muy especial a los gestores de información y documentación obligándolos a un reciclaje continuo de sus conocimientos y técnicas de trabajo..."
La computadora personal, el acceso a base de datos, bancos de datos, discos compactos, multimedia, memorias ópticas que posibilitan almacenar gran cantidad de información y por último la aparición de la red global como es Internet ha modificado y cambiado el tradicional paradigma bibliotecario.
Muchos decían que la profesión del bibliotecario desaparecería con la irrupción de la información electrónica y de las bibliotecas virtuales, con los cuales las actividades tradicionales efectuadas por los bibliotecarios quedarían sin sentido, y el documento virtual dejaría de lado al libro impreso. A esto se puede afirmar que la cultura digital y la cultura impresa coexistirán, es decir que el nuevo profesional bibliotecólogo deberá mantener ciertas cualidades del bibliotecario tradicional e incorporará el dominio de la nuevas tecnologías, como así también aplicará herramientas de administración y management para sobrevivir a esta nueva realidad que se presenta.
Bibliografía y el artículo completo:http://juanmanuelpineda.tripod.com.ar/el_rol_del.htm
Ficha del autor:Lic. Juan M. Pineda Echeverría, jpineda2@tutopia.comLicenciado en bibliotecología y documentación- archivero profesionalBibliotecólogo biblioteca Instituto Universitario Aeronáutico de la Ciudad de Córdoba.Teléfonos: 0351-4658125URL: http://juanmanuelpineda.tripod.com.ar
http://infolac.ucol.mx/observatorio/wsis/rol.html
Por todo esto, el rol del bibliotecario resulta importantísimo como mediador entre los libros y los chicos. Invitar con pasión a la lectura siempre será mejor que los mandatos, los sermones o cualquier slogan. No olvidemos que los chicos tienden a imitar todo aquello que hacen los adultos a quienes admiran y quieren. En este sentido, algunas de nuestras actitudes pueden ser clave para despertar el deseo de leer:
.Afición a la lectura..Entusiasmo por comunicar esta afición..Capacidad para observar las reacciones de los lectores ante los diversos tipos de textos..Curiosidad por conocer los gustos y las preferencias de los lectores a través del diálogo..Interés por la literatura infantil y juvenil y cuanto contribuya a enriquecer su difusión.].Tratamiento individual y grupal del itinerario de lecturas..Disposición para leer, narrar, comentar y recomendar libros.
http://www.alfaguarainfantil.com.ar/guiabiblio/4.htm
El rol del bibliotecario en la Sociedad de la Información
Por. Juan Manuel Pineda
Sociedad de la InformaciónEn los últimos años se está viviendo lo que en la década del 60 algunos autores denominaban Sociedad del Conocimiento o Sociedad de la Información. Esto ocurrió debido a la evolución de la Sociedad Industrial, que producía bienes de consumo, a una sociedad dominada por la Información en todas las esferas de la vida humana.
La era industrial se caracterizaba por el uso del capital, el dinero y recursos tangibles. En el presente son la información y el conocimiento los recursos básicos y fundamentales. (Senn, 1992).
A. Cornella (1999) define a la Sociedad de Información "como una sociedad en que la información se usa intensivamente en la vida social, cultural, económica y política".
Para I. Núñez Paula (1999) "la Sociedad de la Información no es algo del futuro sino del presente, la sociedad ha sido definida como una sociedad en la que el desarrollo de los servicios, de la educación, de la cultura y de todas las esferas de las actividades de la vida humana, dependerán de la Información que se tenga y una sociedad que necesita que la mitad de la fuerza laboral este dedicada directamente a la gestión de la información. Esa es la sociedad de hoy y aún mas es la sociedad de siempre... "
Indicadores de la Sociedad de la Información
Podemos mencionar:
mayor cantidad de trabajadores de la Información,
nuevas tecnologías
aumento del PBI en el sector de la Información en países desarrollados
El nuevo rol del bibliotecólogo en la Sociedad de la InformaciónLos bibliotecólogos tienen en la actualidad una misión y un desafío muy importante en esta Sociedad de la Información que es, aprovechar la tecnología del mundo globalizado y reducir de alguna forma la brecha entre informados ricos e informados pobres, permitiendo que todos participen de la Sociedad de la Información, creando de este modo una cultura de individuos con capacidad de trabajar con información, para su desarrollo personal y profesional.
Para Teresa Márquez (1998) "el rol del bibliotecario, cada día transformado exige más capacidades y preparación, demanda acciones mayores de impacto y responsabilidad social."
"El bibliotecario se ha convertido en un agente social constructor de información dejando de ser aunque nunca lo fue un mero facilitador de libros y enciclopedias."
Con el advenimiento e incorporación de las nuevas tecnologías en actividades científicas y productivas, se han ido transformando los roles de los profesionales de la información, llegando a ser gestores de recursos de información e ingenieros de información. Estos nuevos roles cobran más protagonismo en organizaciones empresariales donde la adecuada gestión de la información permite decisiones acertadas por parte de los directivos.
El crecimiento explosivo de la información y del conocimiento y por ende de la documentación en las últimas décadas, ha incidido en que el rol del bibliotecólogo adquiera un papel preponderante en esta Sociedad de la Información, el mismo es actuar como "mediador" entre las fuentes documentales y los usuarios.
Para Chacón Alvarado (1998) la era de la información es todo un desafío para las bibliotecas y los bibliotecólogos. En la actualidad se siente hablar de biblioteca virtual, digital, biblioteca sin paredes, biblioteca electrónica. Esto lleva a una pregunta ¿Cuál es el papel del bibliotecólogo en esta maraña informativa?
Antes que nada se requiere de este profesional un cambio de actitud. El bibliotecólogo en la actualidad debe ser un experto en la manipulación y acceso a la información, capaz de traerla al usuario que la demande, desde cualquier punto que se la encuentre.
Su función ya no es solo de conservador y de celoso "guardián" del conocimiento como lo fue en el pasado, sino que ha pasado a ser un moderno profesional, encargado del tratamiento y gestión de la información, para satisfacer las necesidades informativas de la comunidad de usuarios a la cual sirve.
Este moderno profesional efectúa las siguientes funciones: recopila, administra, procesa, difunde y disemina la información necesaria para el progreso científico y técnico de la sociedad. Estas funciones las realiza tanto en soportes impresos como es el caso del libro o de otros soportes no librarios ya sean estos electrónicos, magnéticos, audiovisuales, sonoros etc. Actúa de nexo entre el mundo de la información y los usuarios reales y potenciales.
Además descubre y diagnóstica las necesidades de información de la comunidad a la cual sirve, creando servicios y productos de alta calidad, acordes al mercado de información actual.
Para acercarse al usuario y "ganar" a usuarios potenciales las modernas unidades de información utilizan herramientas de marketing, que le permitan hacer conocer los servicios y productos de información que brinda a su comunidad.
Su actividad varía de acuerdo a la institución en donde se encuentre desarrollando su trabajo ya sea en distintos tipos de bibliotecas, como documentalista, gestor o asesor de información en alguna empresa u organización.
Las nuevas tecnologías y las unidades de la información
La profesión bibliotecológica ha sufrido profundos cambios y transformaciones debido a la incorporación de las nuevas tecnologías a nuestras bibliotecas y unidades de información.
Para Paloma Portela (1998) " El impacto tecnológico en el sector de la información es abrumador. La aplicación de herramientas está siendo intensiva y punta de lanza para su uso en otras industrias y sectores, ese impacto afecta de manera muy especial a los gestores de información y documentación obligándolos a un reciclaje continuo de sus conocimientos y técnicas de trabajo..."
La computadora personal, el acceso a base de datos, bancos de datos, discos compactos, multimedia, memorias ópticas que posibilitan almacenar gran cantidad de información y por último la aparición de la red global como es Internet ha modificado y cambiado el tradicional paradigma bibliotecario.
Muchos decían que la profesión del bibliotecario desaparecería con la irrupción de la información electrónica y de las bibliotecas virtuales, con los cuales las actividades tradicionales efectuadas por los bibliotecarios quedarían sin sentido, y el documento virtual dejaría de lado al libro impreso. A esto se puede afirmar que la cultura digital y la cultura impresa coexistirán, es decir que el nuevo profesional bibliotecólogo deberá mantener ciertas cualidades del bibliotecario tradicional e incorporará el dominio de la nuevas tecnologías, como así también aplicará herramientas de administración y management para sobrevivir a esta nueva realidad que se presenta.
Bibliografía y el artículo completo:http://juanmanuelpineda.tripod.com.ar/el_rol_del.htm
Ficha del autor:Lic. Juan M. Pineda Echeverría, jpineda2@tutopia.comLicenciado en bibliotecología y documentación- archivero profesionalBibliotecólogo biblioteca Instituto Universitario Aeronáutico de la Ciudad de Córdoba.Teléfonos: 0351-4658125URL: http://juanmanuelpineda.tripod.com.ar
http://infolac.ucol.mx/observatorio/wsis/rol.html
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